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Rojo: El color de la pasión… no de las cetonas

  • 30 ene
  • 3 Min. de lectura

El rojo es el color de la pasión, del amor y de la fuerza.Pero para las familias que vivimos con diabetes tipo 1 (DT1), el rojo también puede significar algo muy distinto… y muy aterrador.

Vivir con diabetes tipo 1 no es solo contar carbohidratos y aplicar insulina. Aunque eso es parte del manejo diario, hay mucho más detrás de esta condición. Uno de los temas más importantes —y menos comprendidos— son las cetonas.


¿Qué son las cetonas?

Las cetonas son ácidos que se forman en la sangre cuando el cuerpo no tiene suficiente insulina para usar la glucosa como fuente de energía. Cuando esto sucede, el cuerpo empieza a quemar grasa, produciendo cetonas como resultado.

Pequeñas cantidades de cetonas pueden aparecer durante una enfermedad o cuando hay deshidratación. Sin embargo, las cetonas moderadas o altas son peligrosas. Si continúan acumulándose, pueden causar cetoacidosis diabética (CAD), una emergencia médica que pone en riesgo la vida.


¿Qué pasa cuando hay cetonas en la sangre?

Cuando las cetonas aumentan:

  • La sangre se vuelve más ácida

  • El cuerpo se deshidrata

  • Los niveles de azúcar suelen permanecer altos, incluso después de correcciones con insulina

  • Pueden presentarse dolores de estómago, náuseas, vómitos, cansancio y respiración rápida

Por eso, las cetonas deben tomarse muy en serio, especialmente en niños.


¿Cómo se miden las cetonas?

Las cetonas se pueden medir de dos maneras:

  • Con tiras reactivas de orina

  • Con medidores de cetonas en sangre

Muchas familias usamos las tiras de orina, esas que cambian de color. Un rosado claro puede indicar cetonas pequeñas, pero cuando la tira se vuelve rojo oscuro o morado, significa cetonas altas y se debe actuar de inmediato.

Tengo muchas historias de ver la tira de cetonas de mi hijo volverse rojo intenso. Cada vez, ese color trae miedo, urgencia y un recordatorio de que, aunque estés haciendo todo correctamente, la DT1 siempre puede sorprenderte.


Nuestra historia: diciembre de 2021

Una de esas historias ocurrió en diciembre de 2021.En ese momento, todavía éramos muy nuevos navegando este mundo de la diabetes tipo 1.

Mi hijo tenía apenas 3 años.

Comenzó con síntomas parecidos a los de una gripe o resfriado. Sus niveles de azúcar subieron por encima de 300 mg/dL, y no bajaban a pesar de aplicar bolos de corrección, en este momento mi hijo estaba en inyecciones multiples diarias, no con la bomba de insulina aun. Hora tras hora pasaba, y el día se volvía cada vez más abrumador y confuso.

Después de unas seis horas, empezó a sentirse mal del estómago. Fue entonces cuando contactamos a su endocrinólogo.

Nos indicaron:


  • Medir las cetonas

  • Mantener a nuestro hijo bien hidratado

  • Seguir monitoreando cuidadosamente sus niveles de azúcar


Seguimos cada indicación al pie de la letra. Pero después de varias horas, no había mejoría. La tira mostró cetonas altas, tambien empezo a vomitar.

Llamé nuevamente al endocrinólogo, y entonces nos dijeron algo que ningún padre quiere escuchar, pero que es absolutamente necesario: ➡️ “Llévenlo a la sala de emergencias.”

Esa noche terminamos en el hospital.Mi hijo fue diagnosticado con cetosis. Recibió tratamiento y, una vez que sus niveles de glucosa se estabilizaron, pudimos regresar a casa.

Pero esas horas…Esos momentos de incertidumbre, miedo e impotencia… se quedan contigo para siempre.


Por qué estos momentos dan tanto miedo

Situaciones como esta son aterradoras porque, aunque estés:


  • Contando carbohidratos

  • Aplicando insulina

  • Midiendo el azúcar

  • Siguiendo las indicaciones médicas


A veces, simplemente no es suficiente.

La diabetes tipo 1 no se detiene. No le importa cuánto sepas o cuánto te esfuerces. Y como padres, esa realidad puede ser devastadora.


Por qué comparto esta historia

Comparto esta experiencia porque no se habla lo suficiente sobre las cetonas, especialmente al inicio del diagnóstico. Las familias necesitan saber qué observar, cuándo actuar y cuándo pedir ayuda.

Esta es solo una historia. Hay muchas más, y las compartiré en futuras publicaciones.

Si eres mamá, papá o cuidador de un niño con DT1, quiero que sepas:


  • No estás fallando

  • No estás solo

  • Pedir ayuda puede salvar la vida de tu hijo


El rojo es el color de la pasión. Pero en nuestro mundo, cuando la tira de cetonas se vuelve roja, es una señal para actuar rápido… y apoyarnos en el equipo médico y en la comunidad que caminan con nosotros.



 
 
 

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